"Déjate conducir por la Inmaculada"

Relato extraordinario que marcó la niñez y toda la vida de San Maximiliano Ma Kolbe

San  Maximiliano Ma. KolbeUn día como hoy pero hace 118 años, nace Raimundo Kolbe Dabrowska, al este de Alemania, oeste de Polonia, el 08 de Enero de 1894.Viene al mundo en un pequeño pueblo, situado en la zona de ocupación rusa Zdunska-Wola.

El matrimonio Julio Kolbe y María Dabrowska, no destaca por su fortuna, pero sí por su religiosidad. El apellido materno Dabrowska, tiene plena ascendencia y resonancia polaca. No así el paterno. Según indicios el apellido Kolbe es germánico. En cualquier caso, Raimundo Kolbe (quien años más tarde tomaría el nombre de Maximiliano) siempre fue y se sintió polaco.

Cinco hijos nacen del matrimonio Kolbe-Dabrowska, de los que sólo tres sobrevivirán a la infancia: Francisco, Raimundo y José.

A María Dabrowska debemos el relato de un episodio que marcó la niñez y tal vez toda la vida de Raimundo:

En cierta ocasión no me había gustado algo que había hecho y le dije:

-Raimundo ¡quién sabe lo que será de ti!-

Después no pensé más en ello, pero observé que el niño cambió de tal modo que no se le reconocía. Teníamos un altarcito en un rincón, junto al cual se dirigía con frecuencia y rezaba allí llorando.

Me empecé a preocupar si no estaría tal vez enfermo, y por ello le pregunté:

-¿Qué te pasa?- Y con insistencia le decía: -Debes contarlo todo a tu mamá…-

El niño, tembloroso de emoción y con lágrimas en los ojos, me dijo:

Mamá, cuando me reprendiste, recé mucho a la Virgen para que me dijera que sería de mí. Después, encontrándome en la Iglesia, se lo pedí de nuevo. Entonces se me apareció la Virgen llevando en sus manos 2 coronas: una blanca y la otra roja. Me miraba con afecto y me preguntó si quería aquellas 2 coronas. La blanca significaba que perseveraría en la pureza y la roja que sería mártir. Respondí que las aceptaba, entonces la Virgen me miró dulcemente y desapareció.

En 1907, Raimundo con 13 años, toma una decisión que marca el rumbo de su vida, ingresa al Seminario Menor de los Franciscanos Conventuales.

En 1910, con 16 años de edad, se acerca el día feliz de su toma de hábito, pero sobreviene la duda, el temor, la oscuridad. En su oscuridad, rogaba a la “Mamusia” con fervor e insistencia que le diera a conocer el campo de batalla para conquistar la corona roja, llegando a pensar que ese campo de batalla pudiera ser ¡la vida y la carrera militar! Tan convencido estaba que la misma víspera decide no pedir el hábito religioso y trata de arrastra a su hermano Francisco a la misma decisión. El mismo Maximiliano lo recuerda en una carta que escribe a su madre:

 “… Antes del noviciado era yo más bien quien no quería pedir el hábito y entonces ocurrió aquel hecho memorable, cuando, al ir al P. Provincial a decirle que yo y Francisco no queríamos entrar en la Orden, oí el sonido de la campanilla que me llamaba al recibidor.

La Providencia Divina, en su infinita misericordia, a través de la Inmaculada, te mandó a ti mamá, en un momento tan crítico a visitarnos. Y así Dios desbarató toda la trama del demonio.”

Sin saber por qué, sin ser esperada en aquella circunstancia, se presenta la madre en el convento. Venía a comunicar a sus 2 hijos una noticia singular: el tercer hermano, José, quería ser también religioso. Y ella había decidido, a su vez, junto con su marido, ingresar en un convento. Escucha el joven asombrado cuanto su madre le comunica y caen en un instante todas sus dudas.

Raimundo, libre de dudas y temores, el 04 de Septiembre 1910, viste el sayal franciscano y cambia su nombre de pila por el de Maximiliano.

En 1912, el P. Provincial teniendo en cuenta las cualidades intelectuales de Fray Maximiliano, dispuso que siguiera sus estudios en Roma.

A lo largo de 7 años (1912-1919) le absorbe fundamentalmente el estudio. Maximiliano termina sus estudios romanos con 2 doctorados. El primero en filosofía, en 1915 en la famosa Universidad Gregoriana. El segundo en teología en 1919 en el Colegio Seráfico Internacional. No tenía por ello vanidad intelectual sino que su deseo era “poder confundir a los incrédulos”.

Los 3 hermanos como religiosos franciscanos toman los nombres de: Valeriano (Francisco), Maximiliano (Raimundo) y Alfonso (José). Fray Maximiliano y Fray Alfonso vivirán siempre muy unidos. Son almas gemelas, hermanos en la sangre, en el espíritu, en el ideal. En las épocas de enfermedad de Fray Maximiliano será Fray Alfonso su mejor intérprete y el ejecutor fiel de sus pensamientos y planes.

Hoy para nuestra comunidad es un día muy importante, damos gracias a Dios por la vida y obra de San Maximiliano Ma Kolbe, los cuales son un digno ejemplo de amor al prójimo, a Dios y a la Virgen María, y sin duda un modelo de lucha apasionada por los sueños e ideales. Toda su energía se concentró en encontrar innovadoras formas de llevar la palabra de Dios, de dar a conocer a la Virgen María Inmaculada e imitarla para llegar al corazón de Jesús.

“Tenemos que ganar el mundo entero y cada alma, ahora y en el futuro hasta el final de los tiempos, para la Inmaculada y a través de ella, para el Corazón Eucarístico de Jesús”.

Hoy al recordarlo en su 118avo aniversario nuestra petición al Señor es que nos conceda Su gracia para ser hermanos dignos de San Maximiliano y que como él nos dejemos conducir por la Inmaculada para conectar nuestro corazón al Corazón de Jesús.

¡San Maximiliano ruega por nosotros!

Toda la información compartida por este medio está basada en los siguientes libros:

  • Ochayta Felix. Maximiliano Kolbe -Mártir de la caridad-. Editorial Católica S.A. Madrid, España. 1987.
  • Miglioranza Contardo Fray. Maximiliano Kolbe. Ediciones Paulinas. Caracas, Venezuela. 1987

 

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