"Déjate conducir por la Inmaculada"

Testimonio de conversión de Juan Fernando – Parte I

 

TESTIMONIO DE FE

¡GLORIA A DIOS!

MI CONVERSION –INTERCESION DE SAN MAXIMILIANO MARIA KOLBE

¡DEJATE CONDUCIR POR LA INMACULADA!

 

 

Hoy hermanos, quisiera compartir con ustedes a corazón abierto, con humildad suprema y con auténtica sinceridad como he ido llevando mi proceso de Conversión.

Plenamente consciente del cúmulo de limitaciones y debilidades que tenemos como seres humanos, lo primero, lo básico, lo esencial, es reconocerlo y estar dispuesto a enmendar nuestra conducta,  nuestro proceder, sin embargo me cuestiono ¿Y cómo hacer para no incurrir en esto?

La experiencia me ha demostrado que mis sentidos  están prestos a la reacción de los diferentes estímulos que se me presentan, por lo tanto he tratado de evadir  o de evitar esas situaciones que propician o fomentan  procederes que resultan nocivas hacia mi persona  y para con los que convivo y que generalmente son nuestros seres queridos y que voluntaria o involuntariamente resultan lacerados, víctimas inocentes de nuestra elección o decisión en la realización de nuestros actos.

ANTECEDENTES

Es muy peculiar creer que somos dueños de la verdad,  que nunca nos equivocamos y que estamos en el camino indicado, llevando nuestra vida a nuestra conveniencia, sin interesarnos lo que piensen los demás. De ahí que, pensamos, actuamos como un “Cristiano Universal”, es decir, comportarme como si fuera lo que realmente no soy: asistir a misa los domingos, o a los eventos sociales más relevantes,  fingir piedad y misericordia cuando no la tengo, buscar ser protagonista o cuidar que se divulgue tal o cual acción que realicé y buscar dar la nota para que se diga que soy un buen creyente.

FALSO, HIPÓCRITA, DESLEAL, ATÍPICO, eso era, sin embargo, hacía caso omiso a lo que me dictaba el corazón y mi conciencia, permanecía en esta postura.

Así llevaba mi vida hasta que un buen día en pleno festejo de nuestro Santo Patrono San Maximiliano, sucedió algo que empezó a cambiar radicalmente mi óptica en el sentido religioso.

Para ser sincero no recuerdo con exactitud pero tenía más de 20 años que no saludaba a una compañera de la Generación 1966, que se encontraba como voluntaria en el puesto de hamburguesas  y que sin pertenecer a esta comunidad de San Max, brindaba alegremente su apoyo al Padre Fernando, con el único afán de servirle a nuestro señor.

Nos saludamos con gusto y alegría le presente a mi esposa que me acompañaba y nos despedimos con esta frase:”Gusto en saludarte y que Dios te bendiga”. Se llegó la hora de la cena y se nos antojaron las hamburguesas, de nueva cuenta nos encontramos  y ella empieza la plática con la siguiente pregunta:” ¿Vienes a misa?  ¿Cuántos años de casados tienen? ¿Son abuelos?” Y así continuó hasta que me hizo la pregunta de los 64 mil: “Fernando ¿Has tenido algún encuentro con el Señor? ¿Has participado en algún retiro espiritual?”.  Le respondí que hacía años estuvimos en el M.F.C. (Movimiento Familiar Cristiano) y que habíamos participado en un Encuentro Conyugal  pero fuera de eso, fuimos ajenos a cualquier agrupación religiosa. ” ¿Te gustaría asistir a algún encuentro? Hay uno en puerta en el mes de octubre es difícil pero no imposible que puedas asistir, pero lo intentamos, si se dan las cosas yo te llamo, dime tu teléfono”…

Continuará…

 

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