"Déjate conducir por la Inmaculada"

Regio agradecimiento al Emmo. Sr. Cardenal Don José Francisco Robles Ortega XI Arzobispo de Monterrey

Es de gente de bien ser agradecidos, y como regiomontanos no nos quedamos atrás. Los regios sabemos expresar nuestro agradecimiento vivamente, a través de gestos grandes y cálidos.

Y como una muestra de nuestra cultura y sensibilidad regiomontana, que sabe agradecer a Dios en primer lugar, por quien supo ganarse el cariño de los regiomontanos, el Eminentísimo Sr. Cardenal Don José Francisco Robles Ortega, ofrecimos una multitudinaria Misa solemne de Acción de Gracias en la Arena Monterrey, el sábado 21 de enero, donde, con la asistencia de más 15 mil personas, quedó constancia del gran cariño de toda nuestra gente, de cada comunidad parroquial, y de la sociedad regiomontana en general.

Fue ahora nuestro turno, como pueblo de Monterrey, de corresponder al trabajo generoso del querido Cardenal Don Francisco Robles, quien supo entregarse al servicio de esta Iglesia. Y manifestarle nuestra profunda estima y aprecio por el bien pastoral compartido.

En la Eucaristía, estuvieron presentes los obispos de la provincia, el Nuncio apostólico; personas de todas las clases sociales; 350 jóvenes de la pastoral  juvenil, poniendo las cartulinas para el monumental mensaje de gracias; el coro de los niños cantores de Monterrey cantando majestuosamente la misa; la participación de todas la pastorales. El saludo de una hora, mano a mano, que brindó el Cardenal a la gente de cancha y desde ahí a toda la concurrencia; globos, sonrisas, cantos de animación y alabanza antes del evento; ambiente genuino y hermoso de familia; la pintura de Ordoñez de la Madre de Dios, como regalo principal por parte de nuestra Iglesia; el orden y el respeto en toda la Eucaristía; los discursos de agradecimiento; los cañones de papelitos plateados, los bailables y el mariachi al final de la misa. Todo aquello fue una fiesta, sí, una despedida, pero también un decir “gracias” por el trabajo bien hecho, por la labor bien cumplida.

Que Dios nuestro Señor bendiga a este ilustre y gran Pastor, y como dijo alguien acertadamente, los grandes nunca se van. Que Dios lo lleve por buen camino en esta nueva tarea a él encomendada, de pastorear al pueblo hermano de Guadalajara. Sabemos que el Señor sabrá recompensar su entrega, y guiará sabia y prudentemente cada uno de sus pasos en su luminoso y fecundo ministerio.

Nuestra Señora del Roble, Patrona de nuestra Arquidiócesis de Monterrey, lo acompañe, lo auxilie y lo proteja con su bendito manto. E interceda por nosotros, para que Dios nos envíe un buen Pastor, según su corazón.

22 de enero del año del Señor 2012.

 

P. Alfonso G. Miranda Guardiola

Secretario Canciller

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