"Déjate conducir por la Inmaculada"

Rescate de la Imagen del Sagrado Corazón, de la Iglesia Santísima Trinidad en Monterrey 1928

Imagen del Sagrado Corazón, rescatada de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Calzada Madero en Monterrey Nuevo León, México del Año de 1928.

Durante la guerra cristera, en tiempos del Presidente Calles, cuando se tomaron y se cerraron algunas Templos e Iglesias.

 Una noche del año de 1928, en que gobernaba el País el Presidente Elías Calles, y en el marco de la toma de Iglesias y de la persecución de sacerdotes, llegaron los soldados del Ejército Mexicano a la Iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en Calzada Madero y Colegio Civil en el centro de Monterrey, con el propósito de buscar a los sacerdotes que ahí estaban, tomar el Templo, hacer un cuartel y caballerizas.

En ese entonces, según los documentos encontrados en el Archivo histórico diocesano,  correspondientes lo más cercano a esas fechas, estarían el Sr. Canónigo P. Luciano de la Paz, y como Vicario parroquial el P. Martín C. Luna.

Estos sacerdotes lograron escapar, saltando la barda de la parroquia por el lado oriente que daba a la casa de Doña Concepción Guerra de Ramos, y en la huida, lo único que pudieron rescatar en ese momento, fue un cuadro grande del Sagrado Corazón cuyas dimensiones eran de 1.65 mts de alto por 1.25 mts de ancho. Al salir, los militares prendieron fuego al Templo arrasando con todo.

La Sra. Concepción escondió a los sacerdotes en su casa, hasta que éstos pudieron escapar, y mientras ella vivió, conservó el cuadro en su casa colgándolo en una pared. Originalmente el marco era de color dorado, pero en 1940 lo pintaron de color plateado.

Al morir Doña Concepción Guerra, su hija Concepción Ramos se quedó con la casa, y antes de morir ésta última, en el año de 1970, le regaló el cuadro a su hijo Hugo Ávila Ramos y a su esposa Cecilia Martínez.

Vale la pena mencionar que tanto Cecilia Martínez y su esposo Hugo Avila, como los papás de Cecilia, se casaron en la Iglesia del Sagrado Corazón en Monterrey, en el año de 1941 y de 1917, respectivamente.

Miguel Ávila, hijo de Cecilia y Hugo, miembro de uno de los grupos apostólicos de adultos que un servidor atendía en la parroquia de Fatima, cuando yo era vicario, se acercó conmigo en septiembre del 2005, y me dijo que tenía un cuadro, que su familia quería devolver a la Iglesia, de donde fue sacado por unos sacerdotes para protegerlo.

Por una u otra razón, yo había dejado pasar tiempo, y no me reportaba con él, siempre con esa idea, como un gran pendiente por hacer. Hasta que un buen día, hablando con unas monjitas, las hermanas del Archivo histórico diocesano de Monterrey, me decidí a hablar y contacté a Miguel, quien me llevó con Doña Cecilia. Ella me platicó todos los detalles por teléfono, y me preguntó que cuando iba, y le dije que ese mismo día en la tarde, acudiría.

Un poco antes de finalizar la tarde, me arranque para su casa, ubicada en San Pedro Garza García, N.L. Y la encontré junto con su hijo Miguel Ávila, Papá de un muchachito llamado también Miguel que yo había conocido en los grupos de adolescentes que atendía en la misma parroquia.

Pues allí me narraron toda la historia, que fui anotando con todo detalle. Por fín fuimos a ver la obra en cuestión. Quedé subyugado cuando contemple el cuadro, y la bella imagen, que me transportaba a un lugar y a un tiempo místico y hermoso.

Y la llevamos a mi camionetita, para subirla y por supuesto que no cupo. Intentamos en ese momento encontrar una camioneta disponible, pero no teníamos éxito. Me pasó por la mente dejarlo para otro día, pero antes de decirlo, me dijo Miguel: Padre, de una vez. Y seguimos buscando hasta que encontramos una camioneta disponible que nos prestaron en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, de donde yo había salido hacía como un año.

Y nos arrancamos, ya bien sujeto el cuadro a la camioneta rumbo al Templo de San Maximiliano María Kolbe, donde ahora yo estaba sirviendo como Rector. Allí seríamos recibidos por un grupo de personas representantes de la comunidad, donde el cuadro sería acogido en su nueva casa, y en algunos días sería expuesto a la veneración de los fieles, esperando pronto poder restaurarlo y encontrarle un espacio muy digno, en el lugar que el Espíritu Santo nos indicara.

Ya para finalizar la jornada una persona nos dijo, hoy es 6 de octubre del 2006, primer viernes de mes, Día del Sagrado Corazón de Jesús.

 

Hoy la preciosa imagen y el bello marco están ya restaurados. Y es venerada y contemplada  en el Presbiterio del Templo de San Maximiliano María Kolbe de Monterrey, N.L. México, para gloria de Dios, y para gusto y satisfacción de nuestra amada Iglesia Católica.

 

Autor de la narración y custodio de la obra:

P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

17 febrero 2012.

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