"Déjate conducir por la Inmaculada"

No hay que llegar al cielo con las manos limpias…


En el juicio, no hay que temer mostrarle al Señor, nuestras flaquezas y debilidades, sino más bien temer, llega a él con las manos vacías.

Jesús al tocar la piel del leproso; al levantar al paralítico; al tocar con su saliva al mudo y al ciego; al ungir como buen samaritano las heridas del hombre caído; al dejarse tocar por las lágrimas de una prostituta; al espinarse pies y manos por rescatar a la oveja perdida, nos ha enseñado también que no hay que llegar al cielo, con las manos limpias, sino llenas del dolor mitigado, con las heridas de las espinas al rescatar las ovejas; y con señales de la lepra recogida y quitada a tantos hermanos.

Oración: Enséñame Señor a darme a quien sólo me pide un poco de coraje, para levantarse y caminar.

 

Autor: P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

 

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