"Déjate conducir por la Inmaculada"

¿Dónde estaba Dios cuando Cristo sufría camino del Calvario?

¿Dónde estaba Dios cuando Cristo sufría camino del Calvario? ¿Cuando todos lo abandonaban, traicionaban, escupían y laceraban?

¿Donde estaba Dios? Que hasta el mismo Cristo sintió su ausencia, cuando él mismo gritó: ¡Dios mío Dios mío porqué me has abandonado!

Y no es que el salmo 22, no terminé con palabras de confianza y esperanza, sino que Cristo mismo escogió las palabras que hablan de abandono y desconsuelo.

Contemplamos el desenlace del sufrimiento de un hombre, sin más atribuciones divinas, que su silencio, sus gestos de dolor, sus caídas, sus miradas compasivas a Pedro, a las mujeres, y al Pueblo.

Un simple mortal, ultrajado, humillado, que calla, y que todavía al final, muere gritando de dolor.

¿Dónde estaba Dios?

¿Qué dónde estaba Dios?

Dios está presente, aunque nos cueste entenderlo, precisamente en el abandono total de Cristo al Padre, precisamente en su entrega absoluta en el momento más alto y doloroso de la prueba, cuando todo es obscuridad, cuando ya no existe nada de futuro o salvación. Ahí acontece el acto último y definitorio de la historia, la suprema entrega de Cristo en la confianza absoluta, extrema y radical a Dios Padre.

Ahí es cuando Dios se hace presente, en el insondable testimonio de la confianza de un hombre, a pesar de todo, y contra todo, en Dios Padre.

 

 

Autor: P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

1 de abril del 2012

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