"Déjate conducir por la Inmaculada"

Monterrey, el monstruo de las mil cabezas.

Todo empezó con el Alex, el 1º de julio del 2010. Antes todo era diáfano y definido, la derecha estaba en su sitio y la izquierda en su lugar, no había dudas ni confusiones.

Ahora al entrar a Monterrey, es como entrar a un juego de serpientes y escaleras, que parece más bien un monstruo veleidoso con mil brazos y mil cabezas, y que no sabes cuál miembro de su cuerpo moverá, para asustarte, marearte y, luego ya perdido, morderte y aplastarte con su cola.

Entras tranquilamente por el Oriente, las calles se achican y se agrandan al arbitrio y voluntad de este monstruo, sus brazos se entrecruzan, en un momento la avenida Constitución es de un carril, y mágicamente se vuelve de 7 carriles, y todavía más, multiplicado por dos vías. Pero esto no es todo, de repente le sale un brazo que te saca a una lateral, y aparece una lengua del monstruo trayendo carros en contra por un solo carril, por dos, luego nuevamente se expande y se contrae; recta, oblicuamente, luego la avenida se hace lenta como una tortuga, y se hace express como una liebre.

Súbitamente aparecen nuevas salidas a las avenidas laterales, algunas de ellas efímeras, pues duran lo que tardan en volver los puesteros después de ser corridos, no más de quince días, y luego aparecen puentes por aquí y puentes por allá, como si un juego de espejos los multiplicara.

Retornos imprevistos, por la izquierda, por la derecha, por arriba, por abajo; calles con un sentido, con dos, con sentidos invertidos, otras de plano, sin ningún sentido, calles sin salida; los carriles se reducen y expanden nuevamente a voluntad. Hoy se entrelazan las dos arterias de Constitución, mañana se enojan y cierran su intercomunicación. Por Morones hoy circulamos por la izquierda, mañana por la derecha. Caminos se cierran, se abren, se regresan.

Hay también algunas bocacalles, antiguas entradas y salidas, que quedan de recuerdo, como reliquias, pues todavía ahí están, pero nadie las transita; túneles, que aguardan, el paso, será del tiempo porque nada ni nadie pasa por ellos.

Un día el monstruo visceral, usa sus tentáculos para dejar salir los coches, otro día nomás no quiere. Unas veces los deja ir muy rápido, y deja transitar a través de 8 carriles, otro día los cierra, y los transforma en cuatro luego en uno.

Constitución y Morones  son sus largas piernas, que se vuelven brazos, y les salen  cabezas, manos y dedos, por todos lados, y se vuelven armas, con las que asecha, amenaza, queriendo morder y aplastar.

Ni en las peores pesadillas, habíamos imaginado reducir los 8 ó más carriles de Constitución en uno solo para agarrar Gonzalitos. Y es aquí, entre otros lugares, donde se gesta la mayor confusión, dos, tres y hasta cuatro pisos perviven en la imaginación de este monstruo, con bajadas y subidas, con múltiples entradas y salidas, algunas todavía por descubrir.

Hoy por hoy este monstruo sigue creciendo, sigue inventándose a sí mismo, amenazante, luce nuevos tentáculos a punto de entrar en acción, ahora solo amedrenta con ellos.

Inesperados y extraños brazos sigue sacando este monstruo, vías desconocidas, que no sabes si van o vienen. En este rumbo sin destino, no faltan carros en contra por falta de señalamientos, así de veleidosa es esta Criatura.

El río silencioso, principal protagonista, punto de partida de esta terrible historia, está como dormido, aletargado, esperando el tiempo propicio para volver a aparecer.  Como aguardando la primera distracción, el exceso de confianza de este monstruo violentamente activo.

La señalización no existe en muchas de las calles de este laberinto, como si el mismo monstruo no supiera lo que quiere, si marear o atrapar, si atacar o morder.

Es toda una aventura pasear por Monterrey, una ilusión, una fantasía, no sabes de qué humor va a estar hoy el Monstruo, que brazos cerrará, que nuevos tentáculos abrirá, hacia dónde querrá llevarte. Norte, Sur, Oriente o Poniente, da lo mismo, parece no importarle, lo único qué vale es su caprichosa voluntad. La dirección, el camino, no importan, este Monstruo te mostrará tu destino.

 

P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

Viernes 3 de agosto del 2012.

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