"Déjate conducir por la Inmaculada"

Reseña del libro: El Fondo de la Noche, de Javier Sicilia.

No me gustó mucho el libro de: “El Fondo de la noche” de Javier Sicilia (Editorial Mondadori, México 2012), me parece una historia obscura, intrincada, seca.

Presenta a un San Maximiliano María Kolbe distinto, extraño. Aparentemente descrito y narrado desde los ojos del Sargento Francisco Gajowniczek, a quien rescató dando la vida por él, pero utilizando una forma bastante irreverente al presentarlo.

Deja mucho que desear la forma en que describe a San Max, vacío, dudoso, inseguro, sin argumentos ni bases para actuar, con profundas dudas acerca de la fe, de Dios, de la teología y de la doctrina que él mismo vivió y predicó; en algún momento lo presenta alcoholizado, dejando entrever que pudo haber tomado decisiones importantes en ese estado (aunque esto es ya mi interpretación).

Reduce la vida de San Max, su fe y sus principios, motores de su actuación, al sin sentido, a la sin razón, mostrando a un hombre que no sabe por qué actúa o porque hace las cosas, sin un fondo ni un trasfondo de fe.

Como que el autor quisiera rescatar, al menos así yo también lo interpreto, que esa forma tan extraña, vacía e irreverente de ver las cosas, incluso los pensamientos de San Max, sus palabras y sus motivos expuestos a lo largo del libro, serían las palabras, los pensamientos e interpretaciones del Sargento Gajowniczek, y no de San Max.

Además el narrador de la historia, Gajowniczek, se encuentra en la historia al final de su vida, a los 94 años en Varsovia, describiendo y pensando su vida desde una actitud completamente depresiva, tratando en el último instante, de encontrarle alguna explicación a su vida.

Sin encontrar tampoco, ningún sentido a la entrega de San Max por él, más que una sonrisa que le dio el Padre Kolbe, al momento de asumir su condena, sonrisa generosa y desinteresada, gratuita y vacía (mueca al fin), despojándolo absolutamente de toda referencia a Dios y a la fe.

El fondo de la noche, no tiene fondo, sólo es noche, obscura, intrincada y seca.

Ese es mi comentario.

 

Padre Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

17 de agosto del 2012.

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