"Déjate conducir por la Inmaculada"

El elixir de la eterna juventud

 

–          ¡Paola! Ya vete a dormir, deja ya de ver películas.

–          Sí mamá, ahorita.

–          Nada de ahorita, ya tienes mucho rato (Mientras la mamá apaga la televisión y la mete a la cama). – Hasta mañana. (Y le da un beso, pero al paso de dos horas).

–           “¡Mamá! ¡Mamá!” Tengo hambre.

–          Pero acabas de cenar mijita, además, ya estabas dormida, ¿Porqué te despertaste?

–          Es que me dio hambre!

–          Pero ya son las 11 de la noche. ¿Qué te puedo dar ahorita? Además cenaste muy bien. ¿No llenaste?

–          Sí, mamá, pero es que quiero otra cosa?

–          ¿Cómo qué hijita?

–          No sé, no es comida mamá, es algo que no sé explicar.

–          ¿Es hambre de tu corazón?

–          Sí mamá, de algo diferente, de algo que no se acabe, que dure para siempre. ¡De algo que me haga vivir eternamente!

–          Ah, para siempre, ¡ya sé! Pero mira, ahorita ya es muy noche, mañana temprano te lo daré, por lo pronto duérmete hijita, sueña con los angelitos.

–          Muy bien mamá, esperaré con mucha emoción, hasta mañana.

–          De acuerdo, descansa.

–          (Al paso de las horas, y entre los sueños, la pequeña Paola de 7 años, se levanta y se dirige a la cocina), – “¡Aahhh!” (Grita asustada al ver a su mamá, con un vestido largo, raído y viejo, de un color negro con rayos por todas partes, y un sombrero con un pico encima, con granos en la cara y meneando una enorme olla, con una gigantezca pala, y que emana un raro aroma y un humo gris obscuro).

–          “¡Mamá!” ¿Qué estás haciendo?

–          Es la fuente de la juventud

–          ¡Pero mamá yo no te pedí eso! ¿Es una poción?

–          No mijita, es una pócima, es el elixir de la eterna juventud, para que seas siempre joven y bella.

–          “¡Pero mamá yo no quiero eso, yo no quiero eso, mamá, mamá, mamá!” (Y se fue alejando, poco a poco hasta sumergirse nuevamente en un profundo sueño).

–          (A la mañana siguiente. Paola se despierta bruscamente, y sobresaltada, empieza a gritar).

–          “¡Mama, mamá, yo no quiero eso, yo no quiero eso!”

–          (La mamá llega arrebatada al escuchar los gritos de desesperación de Paola).

–          ¿Qué te pasa mijita? ¿Qué tienes?

–          “¡Mamá yo no quiero el elixir!”

–          ¿De qué me estás hablando Paola?

–          Del elixir que me quieres dar para que yo sea siempre joven y bella.

–          Mijita, no sé de que me hablas, lo que yo estaba pensando anoche para darte, era otra cosa.

–          ¿Que me ibas a dar mamá?

–          Lo que yo iba a hacer esta mañana, era llevarte a misa, para que recibieras el Cuerpo y la Sangre del Señor, alimento para la vida eterna. ¡Y ya vámonos, que vamos a llegar tarde a la misa de 8!

–          ¡Ah era eso mamá! Qué bueno, – (respiró) – yo también ya quiero ir, y recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús, eso es lo que quiero. Qué bonita eres mamá y qué buena eres conmigo.

 

 

 

 

P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

19 de agosto del 2012.

 

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