"Déjate conducir por la Inmaculada"

La vida y el amor de Dios es necedad, locura e imprudencia.

La vida y el amor de Dios es necedad, locura e imprudencia, ¿o de qué otra manera puede entenderse?:

–          La búsqueda incondicional de Dios por nosotros, hasta ser despeñado en una cruz.

–          El loco y apasionado enamoramiento de Dios por cada uno de nosotros.

–          El aferrarse a quedarse con nosotros, aunque sea en un pedacito de pan.

–          El querer dar la vida por nosotros hasta el deprecio de sí mismo.

–          El querer amarnos hasta el extremo de ser crucificado en una cruz, a pesar de nuestras traiciones, burlas e infidelidades.

–          El buscarnos a cada uno de nosotros con desenfreno y arrebatamiento.

–          El quererse dar y entregarse todo, hasta la último gota de sí mismo.

–          El buscar por todos los medios posibles e imposibles la unidad, el perdón y la paz.

–          El no querer cerrar los brazos en la cruz, aunque se acerque la espada para herirlo y asesinarlo.

–          El no dejar de perdonar aunque existan todas las agravantes y justificaciones para dejar de hacerlo.

–          El no dejar jamás de amarnos, jugándose la vida y todo su Reino en ello.

 ¿Cómo no aspirar a ser locos, necios e imprudentes como Jesús?

Contágianos Señor de esa divina locura.

 

Autor: P. Alfonso G. MIranda Guardiola

@padrealfonsom

21  de agosto del 2012.

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