"Déjate conducir por la Inmaculada"

Columna poética sobre el Adviento 2012.


 

Ya se escucha el rumor del viento: “El niño está por nacer, ha comenzado el Adviento, es tiempo de empezar a creer”.
 
Preparemos los caminos, para que todos podamos ver. ¡Alistémonos Peregrinos! Ya viene el que va a nacer.
 
Como los primeros copos de nieve en el invierno, como la primera chispa de luz que enciende un bracero, como los primeros pasos del hombre que se encamina a disculparse y que forjarán la paz. Así es el Adviento.
 
Es estar atentos como escrutando la noche, como espiando el alba, porque la noche no es la última palabra, hay un futuro que aguarda.
 
Es acortar distancias para llegar al hermano y buscar atajos para encontrar al amigo.
 
Es estar atento a todo aquello que nace, y que nos trae un germen de esperanza.
 
Es hablar con el corazón y expresar gestos del alma.

Es estar atentos a las personas, a su silencio y sus palabras, a su sonrisa y su mirada, pero también a sus lágrimas.

Es un salto impetuoso y gozoso por el que viene, es saber que viene una noche que esconde un secreto, que guarda una chispa de luz, capaz de iluminar el mundo entero.
 
Es un tiempo de renovar la mente y el corazón, de no atemorizarnos ante los preludios del mal que trae la noche, sino más bien avivar el fuego de la luz y de la firme esperanza.
 
Es dilatar el alma en la espera de la bienaventuranza eterna.
 
Es en fin, un tiempo de gozo, en el que todo se hace cercano, Dios a nosotros, nosotros a su Palabra, y uno a sí mismo.

 

 

Autor: P. Alfonso G. Miranda Guardiola 

2 de diciembre del 2012

@padrealfonsom

 

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