"Déjate conducir por la Inmaculada"

Trocitos de Navidad hechos poema


luna estrella

 

Después de vacilar un momento por lo que la gente decía, José fue corriendo a casa de María, para abrazarla y para ya nunca separarse jamás.

El recién nacido titiritaba de frío. El viento lo arrullaba, la luna lo cobijaba, la estrella lo calentaba y la mamá, toda asustada: ¡no sabía qué hacer!

Pero, no hacía falta, más que bajar la mirada y ver al niño en su regazo para contemplar el más hermoso de los cielos.

Y de pronto, la luna detuvo su camino, para no chocar con la estrella que, extasiada, contemplaba al recién nacido.

En eso, la vaca, la mula y el buey vieron bajar la estrella y postrarse de hinojos, ante el tierno niño.

Con el nacimiento del niño Dios la vida se hace fuerte, renace la esperanza, da un paso atrás la muerte, y el mundo sabe a pan y hogar.

Y contemplando este cielo entre los mortales, un querubín dijo: ¡Quiero ir a la tierra! – ¿Pero, eres un Ángel para qué quieres ir? – Le contestó Dios, un poco asombrado – ¿Tu tuviste allí una madre, no? …Yo también deseo tener una. – Muy bien Serafín, si se trata de eso, tú también puedes ir.

 

Autor: P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

20 de diciembre del 2012

 

Gracias por tus comentarios

%d bloggers like this: