"Déjate conducir por la Inmaculada"

El otoño ya no lo vería.

PAISAJ~1

 

Todo el mundo estaba contento porque recibiría al hijo de Dios, menos el otoño, que lloraba y sufría, porque al hijo de María, ya no vería.

La noche lo aguardaba, el invierno recién llegaba, la fe trabajaba y todo preparaba, y el otoño, se alejaba y lloraba.

La noche lo custodiaba, el invierno lo cobijaba, la fe lo contemplaba, y el otoño desde lejos, lo anhelaba.

Le dijo el niño Dios al otoño, no llores, de ti conservo el color, el aroma y el recuerdo, que son, de entre todos los dones, los que más yo quiero.

Y ten, – le dijo, – te regalo mi aliento. – Y desde entonces, el otoño acaricia con el viento. 

 

Autor: P. Alfonso G. Miranda Guardiola

@padrealfonsom

21 de diciembre del 2012

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