"Déjate conducir por la Inmaculada"

¡Se perdió un niño en la sacristía!

 monaguillo

 

Recuerdan que hace algún tiempo un niño fue dejado olvidado en un convento, y que tuve la fortuna de encontrarlo y adoptarlo, criarlo y educarlo; pues resulta, que después que me lo traje a la Iglesia a vivir, le enseñe a leer, a cantar, a tocar la guitarra y el piano, a hablar italiano y francés, y el  niño, muy mono, crecía muy alegre y simpático.

Acudía al Templo continuamente para ayudar, para rezar, ser acolito, tocar las campanas, recibir a los fieles. Tenía ya muchos amigos y era querido por todos.

Al mismo tiempo había una señorita muy cercana a la Iglesia, pues ayudaba y servía en las misas, y que siempre había admirado y querido al niño, pero una vez, viendo al niñito solo en la sacristía, y pensando que estaba descuidado, desatendido y olvidado, lo tomó consigo y se lo llevó, con la intención de no devolverlo jamás.

El Padre lo había dejado encargado a una ministro solemne de la Iglesia, y ésta a su vez, se lo había encargado al sacristán, quien lo había metido en un armario para que no se saliera, y así cuidarlo y protegerlo, pero el niño, inquieto y vivaz como él solo, no pudiendo quedarse quieto, abrió la puerta con sus pequeños pies y manos, destrabó la tranca, saltó la barrera que le había puesto, y se salió, y empezó a correr y hacer travesuras en la sacristía. Ahí fue donde esta damita lo encontró, un poco sucio ciertamente, desarreglado, despeinado y llorando de hambre, por lo que decidió llevárselo.

Inmediatamente levanté la voz de alarma, y puse a toda la comunidad en pleno a buscar a ese niño, y muy pronto todos los marinos y militares agolpados en el Estado, hicieron su aparición y cercaron las inmediaciones. Y junto con Protección civil y la Fuerza Regia, blindaron la zona con patrullas, helicópteros y escuadrones de asalto, para que la dama no escapara a otro país con el pequeño.  

Ésta, mientras tanto, ya había ido al DIF estatal y nacional, y había dicho: “Habrase visto, el Padre dijo que lo iba a cuidar y custodiar, que porque estaba muy solo y porque nadie lo quería, y ahora él lo deja solo y abandonado en la Iglesia, y sin atención, ni cuidado, ni nada”. Con estos feroces argumentos, esta dama había convencido a la Procuraduría y había conseguido ya la adopción del menor.

Yo elevé con fuerza mis reclamos a la UNICEF y a la Interpol, y hoy, los abogados de ambas partes litigan y pelean por defender la custodia de ese tierno niño.

“Habrase visto”.

 

Versión Real.

Una señora muy gentil de San Max, se había ofrecido vestirme al niño Dios de la rosca de reyes, que me había traído yo del convento de las hermanas, y que había quedado ahí, en medio de la rosca, sin que nadie lo quisiera, aquel domingo de la Epifanía.

Yo acepté gustoso que lo vistiera para presentarlo en sociedad el 2 de febrero, día de la fiesta de la Candelaria, y ganara, a su vez, el concurso del niño Dios, mejor vestido.

Después de un par de días, la muy amable señora, me regresa al niño, ya vestidito y en su cajita. Pero como estaba por iniciar la Misa, le digo a una importante ministro  de la Iglesia, cuídalo por favor, y guárdalo bien para sacarlo el próximo 2 de febrero.

Esta ministro acude con el solícito sacristán, que ni tardo ni perezoso, busca el mejor lugar para resguardarlo, y cumplir la orden al pie de la letra, tal como es su costumbre y ocupación. Era noche de sábado.  

Al día siguiente, después de la última misa de la noche, la señorita en cuestión, que también es ministro, cabe aclarar, va y deja la colecta en la sacristía, y después de depositarla, se voltea y ve sobre la repisa de cristal, arriba de los cajones, al niño con el vestidito puesto el día anterior, allí solito en su cajita, como abandonado, perdido, descuidado, sin que nadie le prestara atención alguna y decide, llevárselo y darle al padre, así, una lección.

¿Cómo es que el niño estaba fuera del cajón, donde lo guardaron? La única explicación racional posible que yo encuentro, es que el niño, después de permanecer guardado en el cajón oscuro de la sacristía, durante dos días, no pudiendo soportar la soledad y queriendo ver la luz del día, empujó con sus piernitas la cajita que lo contenía, y salió como pudo, y una vez afuera, como el cajón se abre con cualquier movimiento, tomó la cadenita del micrófono y la lanzó fuera del cajón, enganchándose en el dedo de otra imagen que estaba en la repisa, y poco a poco empezó a subir, amarrándose a la cintura, con un purificador, la cajita que lo contenía, hasta que pudo por fin salir, pero como ya era de noche y estaba agotado por la fuga, se recostó nuevamente en su cajita y se quedó dormido. Ahí fue donde y cuando lo encontró la susodicha señorita ministro.

Del resto, ya se imaginarán la historia.

“Habrase visto”.

 

P. Alfonso Miranda Guardiola

@padrealfonsom

18 de enero del 2013

3 comentarios

  1. antonia turbay /

    La versión real entiendo es el milagro del Niño Jesús que no quiere que lo dejen arrinconado, entonces busca irse a buscar 1 corazón donde habitar
    La versión del cuento al final no entendí si el niño existió y fue raptado y es cierto que hay un litigio judicial de custodia o es una simbología.
    Padre, será que estoy pasando por una de esas noches oscuras que nombraba S. Juan de la Cruz, donde el alma nada entiende

    • P. Alfonso Miranda /

      Antonia todo es un hermoso relato que va de la mano de la fantasía y de la ilusión. Dios te acompañe en tu noche oscura, como nos acompaña cada día a todos sus hijos. Dios te bendice.

  2. Erick /

    Si se leyera la segunda historia sola, sin la primera, la importancia de ella no sería muy relevante para muchos.
    La primer historia es la analogía de la segunda, para poder entender acerca del amor a Jesús, ese niño olvidado y que todo mundo abandona, pero que quien le conoce bien, mueve cielo mar y tierra para estar con Él.
    Lo inexplicable a nuestros ojos y razonamiento: Jesús hace todo lo posible e imposible para estar cerca de nosotros, y lo amemos, le tomemos, y lo llevemos.

Gracias por tus comentarios

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