"Déjate conducir por la Inmaculada"

Reflexión: 25 de Octubre

No llegamos a Dios, o no tenemos a Dios, porque no lo buscamos con suficiente ansia.

A Dios debemos buscarlo con insistencia y con pasión, y hacia Él enfocar todo nuestro corazón y todas nuestras fuerzas. Dirigir hacia Dios todos nuestros pensamientos, voluntad, sentimientos, acciones, ilusiones y sueños, en una palabra, todo nuestro ser. Es muy fácil distraernos y desviar nuestro camino y nuestra mirada de Dios, por lo que tenemos que estar siempre atentos y concentrados en el Señor. Es esa la manera de permanecer con Dios, de llevarlo en nuestra vida, y que El sea lo más importante, lo único importante.

 

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