"Déjate conducir por la Inmaculada"

Cada jueves…

 

Todos los días es lo mismo, me levanto y pareciera que el reloj  avanza más rápido de lo normal, salgo corriendo, me subo al carro y con toda la prisa que tengo lo único que puedo hacer es formar parte de una fila de carros interminable que apenas se mueve.

Ahí voy, escuchando las noticias y observando a mis compañeros de camino, algunos vienen desayunando, otras aprovechando los semáforos para maquillar un poco las ojeras, otros más vienen cantando, hablando por el celular o leyendo mensajes de texto pero de repente hay que estar alerta por que los del transporte público vienen compitiendo por el pasaje e invadiendo carril, aventando lámina, como luego dicen…  ¡al menos es jueves! -pienso.

Los jueves tengo un refugio, un lugar especial a dónde puedo ir y descansar de tantas idas y vueltas (¿se han dado cuenta? todos los días vamos y venimos ¡a donde mismo!), pero los jueves al menos es diferente, puedo ir a un lugar a renovar las fuerzas, a alimentar y ejercitar el espíritu y el corazón: un hermoso grupo de crecimiento espiritual llamado Cristo Vivo.

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Después de misa y de estar con el Santísimo en una bellísima hora santa, tenemos nuestra sesión de grupo.Hoy fue muy especial, tuvimos la visita del P. Alfonso Miranda, quien llegó de repente, nos sorprendió y nos alegró la noche, apenas comenzábamos a hablar sobre el catecismo y estábamos tratando de responder a la pregunta ¿Cuándo había comenzado el ministerio de Jesús?  Decíamos que quizá fue cuando tenía 12 años en el Templo, o en las Bodas de Caná, o en el Bautismo hecho por Juan… ¿Cuándo Jesús se da cuenta de su misión? ¿Cuándo se hace consiente que es la 2a persona de la Santísima Trinidad: el Hijo de Dios? ¿Jesús podía “intuir” lo que pasaría con Pedro o Judas? ¿El comportamiento de Jesús con los menos favorecidos era porque sabía que era Dios? Estas y muchas preguntas comenzaron a surgir y el P. Alfonso nos regaló un bello mensaje que intentaré resumir.

Lo primero que nos aclaró es que el tema de la conciencia humana y divina de Jesús es un tema teológico muy amplio pero que trataría de darnos algunas pinceladas del mismo. P. Alfonso con mucha tranquilidad nos explicaba “no debemos olvidar la parte divina de Jesús, pero hablando sobre la conciencia humana, ésta  se va desarrollando con el tiempo. Jesús, como todo humano, tenía que tomar decisiones que le fueron costando odios” (y también seguidores, creo yo). De repente, su voz cambió para hacer más énfasis en decirnos que “No hay necesidad de ponerle a Jesús cosas trascendentales para gloriarlo. Bastan los rasgos humanos de Jesús para creer que era Dios. Su propia humanidad bastaba para descubrir en él su divinidad.” Lleno de fuego en el corazón, nos dice con ojos cerrados: “Los rasgos de la conducta humana de Jesús eran suficientes para elevarlo a lo divino. Y así como Jesús, que en nuestra propia humanidad podamos demostrar que somos hijos de Dios.” Sobra decirles que todos los asistentes disfrutamos mucho de ésta sesión, nos llevamos a casa mucha paz y alegría, gracias al P. Alfonso y al Catecismo entendimos que el ministerio de Jesús comenzó al recibir el bautismo de Juan a orillas del río Jordán, y además nos ha quedado claro que,  Jesús, como nosotros, necesitaba hacer mucha oración para conocer la Voluntad del Padre, necesitaba estudiar las Escrituras y sobre todo hacerlas realidad en su día a día. Oración, acción, conocimiento, docilidad, obediencia y un gran etcétera ¡Cuánto tenemos que aprender de Jesús!

¡Cristo está vivo! lo confirmo cada jueves.

 

Un comentario

  1. Jorge Ovidio Garcia /

    Aplusos !! mas que excelente reseña !!! esa es mi Juanny ….

Gracias por tus comentarios

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