"Déjate conducir por la Inmaculada"

Homilía.- miércoles 1 de mayo

Evangelio según San Juan: 15, 1-8

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, Él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que de mas fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. como el sarmiento no puede dar fruto por si mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece y yo en él, ese da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se

le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

san juan 1Reflexión:

Frecuentemente nos resulta complicado cumplir con los mandamientos de Dios, especialmente amarnos los unos a los otros en la medida en que Jesús nos ama. También nos resulta dificil aceptar cuando las cosas no son como quisiéramos en el trabajo, la familia, con los amigos, con la comunidad y en los distintos aspectos de nuestra vida. Ante ello nos desanimamos. y cuando se trata de dar verdadero fruto y cosechar enormemente en lo que realizamos (sobre todo en el servicio a Dios en la parroquia o en la comunidad) pareciera imposible hacer lo que Cristo lograba con sus palabras y sus obras.

Hoy Jesús nos da la clave para dar fruto abundante: “sin mí nada pueden hacer”. Y es que a veces queremos cumplir la voluntad de Dios y servirle poniendo todo nuestro esfuerzo, pero sin permitirle hacer lo que a Él le corresponde. necesitamos entender y reconocer que necesitamos del auxilio divino y abandonarnos a Dios. Si queremos ser discípulos de Jesús y ser sarmientos injertados en la vid de Su Persona es necesario vivir unidos a Él. se requiere alimentarnos de Él en la Eucaristía y dialogar con Dios en la oración para tener fuerza necesaria y dejar actuar plenamente al Espíritu Santo. Solo así haremos grandes obras y daremos abundantes frutos para gloria de Dios.

Gracias por tus comentarios

%d bloggers like this: