"Déjate conducir por la Inmaculada"

Pensamientos de San Max

La técnica del taller debía servir a la Inmaculada dentro de una vida en la Bienaventuranzas, con los votos religiosos y con el más exigente seguimiento al Señor. El padre Kolbe era exigente como lo era consigo mismo, les pide sus mismos ideales religiosos y marianos: una obediencia total, una filial devoción a la Virgen, fervor de apostolado a través de la prensa y otros medios de progreso moderno, heroicos renunciamientos según el lema:

“¡Nada para sí, todo para la Inmaculada!”.

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