"Déjate conducir por la Inmaculada"

Pensamientos de San Max

Luego le llegaron noticias tristes de la patria. A los pocos días de recibir el indulto de Roma, un telegrama le trae la dolorosa nueva de la muerte de su hermano P. Alfonso, su “otro yo” y sucesor en Niepokalanów. Las cartas que escribe en este tiempo dejan traslucir, en medio de una esperanzada serenidad, su profundo dolor. Escribe, p. ej, al P. Provincial (10-XII-1930) :

“Hemos recibido el telegrama… Sin embargo, después de la primera profunda impresión, ha entrado la serenidad en el corazón, porque todo ha sucedido en ocasión de la solemnidad de la Inmaculada Concepción. Sencillamente: Ella lo ha tomado consigo, como lo había hecho hace cuatro años con Fr. Alberto.”

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