"Déjate conducir por la Inmaculada"

Pensamientos de San Max

El 19 de Septiembre de 1939 suplicamos entonces al P. Kolbe que se quedara también él, para evitar la deportación a los campos de concentración pero no aceptó, diciendo: “Yo me voy con ustedes, volviéndose luego a su hermano religioso, añadió: “Tu hijo quédate y asiste a los enfermos”.

Durante las operaciones en el frente algunos religiosos de otros conventos, que temporalmente estaban hospedados en Niepokalanów, fueron también deportados a los campos de concentración. Éramos así en total 48.

“Hijos queridos, no sabemos adónde nos llevarán y qué sucederá. Debemos estar dispuestos a todo, la Inmaculada nos pide solamente esto.  Confiémonos a Ella, para que nos dirija según su voluntad…

El P. Maximiliano consideraba el arresto y posterior deportación a campos de concentración como una misión particular en tierra extranjera.

Para todos, la presencia del P. Maximiliano y la paz de su espíritu suponen un eficaz estímulo y les proporciona serenidad y consuelo. 

 

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