"Déjate conducir por la Inmaculada"

Pensamientos de San Max

El 2 de febrero San Max exterioriza su meditación:

“Hoy es la fiesta de la presentación hecha por la Virgen. La oblación sin reserva es la condición para una vida llena de gracia. Para acrecentar cada vez más la vida interior es preciso sacrificar a Dios el último pero. Las palomas pueden volar sólo hasta cierta altura; al contrario, el alma consagrada a Dios, si no pone peros, es decir, límites, puede elevarse siempre más arriba, porque el amor de Dios brinda espacios siempre nuevos. Debemos sacrificarnos por el ideal, debemos poner todo nuestro empeño y, si hace falta, empeñar la vida y la existencia. Dios satisface los deseos del alma que le ama sinceramente… Dios lo puede todo y se da gustosamente al alma que se ha consagrado a Él.

¡Qué gracia tan grande es la de poder sellar con la vida el propio ideal!”

Estas fueron sus últimas palabras la víspera de la detención.

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