"Déjate conducir por la Inmaculada"

Adviento: Estar atento a todo aquello que nace y que nos trae un germen de esperanza.

  1. Adviento es un tiempo de gozo, en el que todo se hace cercano, Dios a nosotros, nosotros a los demás, uno a sí mismo.
  2. En el adviento apredemos qué cosa es verdaderamente importante. Acortar distancias con el hermano, buscar atajos para encontrar al amigo, trazar caminos de encuentro con los lejanos.
  3.  Cómo cuidar los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos? Viviendo lúcidos, despiertos, poniendo atención, especialmente a las cosas que valen la pena. A las palabras del hermano, a su silencio, a su sonrisa, y también a sus lágrimas. Cuánta riqueza de sentimientos, inteligencia y bondad esparcida a mi alrededor, pero que tantas veces no soy capaz de ver.
  4.  Adviento es: estar atento a las pequeñas cosas de cada día, a todo aquello que cae en el corazón y en el pequeño espacio de vida que se me ha confiado.
  5.  Adviento es hablar con el corazón, expresar gestos del alma. Es estar atentos a las personas, a su silencio, a su mirada. No dejar que nadie se vaya de mi lado, sin haber guardado antes el color de sus ojos.
  6.  Vivir con atención es el otro nombre del Adviento. Estar atento a todo aquello que nace, y que nos trae un germen de esperanza.
  7.  Como los primeros copos de nieve en el invierno, como la primera chispa de luz que enciende un bracero, como los primeros pasos del hombre que se encamina a disculparse, y que forjarán la paz.
  8. Estar atentos como escrutando la noche, como espiando el nacimiento del alba, porque la noche que me circunda no es la última palabra, el presente que vivo no es suficiente.  Hay un futuro que me sobrepasa
  9. El Adviento es una salto impetuoso y gozoso por el que viene, es la actitud del que sabe que viene una noche que esconde un secreto, que guarda una chispa de luz, capaz de iluminar el mundo entero.
  10. Esta Esperanza del Adviento nos libra del pesimismo inoperante y del desaliento. Nos incita a la superación y a emprender caminos de rectificación. Dilata el alma en la espera la bienaventuranza eterna. Y dinamiza los esfuerzos de reconstrucción personal y comunitario y de transformación de las estructuras.
  11. Tiempo de renovar la mente y el corazón, de modo que no nos atemoricemos ante los preludios del mal que trae la noche, sino más que más bien avivemos el fuego de la luz y de la firme esperanza.
P. Alfonso M

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