"Déjate conducir por la Inmaculada"

Cuento Navideño: Clarita y el niño Jesús

CLARITA Y EL NIÑO JESUS

Erase una vez una niña llamada Clarita, le gustaba mucho por las noches ver las estrellas en el cielo y cantar. Disfrutaba mucho estar con su familia sus papás y hermanos. Las navidades eran muy alegres, su papá les enseñaba a hacer las piñatas de 7 picos, y con sus pequeñas manos, Clarita pegaba el papel de china con el engrudo para después cantar; dale, dale, dale, no pierdas el tino (con los ojos vendados) y juntos ponían el nacimiento.

Llego el día en que Clarita ya un poco más grande, seguía disfrutando mucho las navidades y cantar y cantar..bueno, todos en su familia lo hacían. Y un día platicando con su abuelita le dijo.

-Sabes abuelita, me gusta mucho cantar, es muy bonito, pero a veces aunque cante no me quedo contenta, porque una canción nunca podrá parar la guerra, ni arreglar tantos males en el mundo, existe mucha gente triste, aburrida, enojona y que pelea. Hacen guerras y matan a la gente.

Su abuelita que era muy sabia le dijo:

-No digas eso pequeña algún día tu voz podría ser como una luz.

-Dime como será eso, no entiendo; decía Clarita.

Paso el tiempo y en una noche de Navidad, Clarita escucho con especial atención el canto del niño del tambor y pensó “Yo soy como ese niño…. que le puedo ofrecer yo a Jesús, no tengo nada realmente”, y se conmovió tanto que lloró. Y esa Noche tuvo una plática muy especial con el niño Jesús, y le dijo; ¡Cómo un niño tan pequeño como tú, me ha dado tantos regalos; la Verdad, la Paz, oh Jesús y tu vida para perdonarme y salvarme!..¡Jesús que bello eres ¡ ¡Yo soy como ese niño del tambor, no tengo nada con que agradecerte! y por un momento, sintió como si la imagen del niño Jesús tuviera vida, ella realmente lo veía sonreír, enseguida lo tomo entre sus brazos para abrazarlo cubrirlo del frío, lo arrulló y le cantó una canción de cuna y Jesús se durmió en sus brazos.

Y desde entonces Clarita le ofrece su canto a Jesús con especial ternura, como el “niño del tambor‟ y además les enseña a otros niños a cantar para Jesús, y cuando las personas la escuchan se alegran sus corazones porque canta los regalos que Jesús le dio; la Verdad, la Paz, el Amor y el perdón de Jesús que nos regaló con su vida.

FIN.

LUCIA


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