"Déjate conducir por la Inmaculada"

Estuvimos visitando las reliquias de Juan Pablo II

La mañana del 25 de noviembre, atendiendo puntualmente a la invitación hecha por el P. Alfonso y el P Fernando, nos dispusimos a iniciar la visita a la Basílica de Ntra. Señora de Guadalupe en Monterrey donde tendríamos un encuentro con las reliquias del beato Juan Pablo II.

Despues de recibir la bendición del P. Alfonso y encomendarnos al Señor, retrocedí en el tiempo para ubicarme en aquella primera visita del Papa Juan Pablo II a nuestra ciudad de Monterrey y ser el primer pontífce que visitaba nuestra patria y nuestra hermosa comun idad regiomontana, los sentimientos y la fe que inspiró a toda la feligresía, fue extraordinariamente bello, no se distinguían ni pobres ni ricos, todo mundo convivía con sus semejantes, se palpaba realmente la unión, la hermandad, el amor al prójimo.

Llevaba conmigo un folleto que describe algunos datos biográficos de Juan Pablo II y la portada ilustra un mensaje “¡No tengan miedo! abran de par en par las puertas a Cristo” y de inmediato me dispuse a hacerlo.

Llegamos al Santuario, todo el contingente de San Maximiliano, portabamos orgullosos una lona que nos identificaba. Y se inició una hermosa experiencia, al escuchar la voz del Santo Padre rezando el rosario y al ver su imagen postrada ante la Virgen Santísima de Guadalupe, fue una bella estampa que en mi vida jamás olvidaré.

Me imaginé su llegada y recibimiento al cielo con Dios Nuestro Señor, tuve la gracia de estar junto a él, tocarlo y darle gracias por este ejemplo de santidad que nos mostró y nos dejó y agradecerle todo su amor que derramó sobre nuestra querida Nación. Después de esto concluímos, que Juan Pablo II vive, Juan Pablo II está y estará por siempre en el corazón de todo México.

Escrito por Juan Fernando Solis Arrambide

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