"Déjate conducir por la Inmaculada"

Cuento Navideño: El caballero de Dios

Cuando alguien mencionaba la palabra “Caballero” me hacia pensar en un hombre amable y atento, o en un hombre alto,valiente y con fuerza fisica mayor a lo normal, con armadura, espada, escudo y caballo. Cuando leí una historia de un caballero real y verdadero, comprendí cuales deben de ser las armas. Permítanme platicarles: Hubo un hombre amable, trabajador, creyente en Dios y de muy pocos recursos económicos, pero eso sí, con un gran corazón que amaba a una joven, que además de su belleza, su amor al prójimo, la abediencia a sus padres, el respeto a la sociedad en la que vivía y con una gran fe en Dios, la convertían en una mujer única. Ellos solo se conocian de vista, pues vivían en un pequeño poblado, pero por su diferencia de edades no entablaron conversación alguna. Siguiendo las tradiciones del lugar, ese hombre enamorado solicitó en matrimonio a María. Su familia aceptó, pues aún cuando el futuro esposo era pobre, todos lo respetaban, por lo que se casaron, aunque de acuerdo a las costumbres no podian vivir juntos durante un año. Lo especial de María hizo que no solo ese hombre amable y respetado se fijara en ella, pues alguien más respetado, conocido, admirado e incluso adorado, se fijó en ella: DIOS. A través del ángel Gabriel fue avisada que Dios la eligió para ser la madre de su hijo, a lo que ella con amor y obediencia aceptó tan noble como enorme responsabilidad. El ángel tambien le dijo que su prima Isabel estaba embarazada. Como María sabía de la edad de su prima, supo de inmediato que requeriría ayuda, por lo que, su amor al prójimo, y conociendo su recien embarazo, fue corriendo a asistirla durante tres meses viviendo ese tiempo en el poblado donde su prima vivía. Su emoción era doble ser madre del hijo de Dios y su querida prima sería tambien madre. Al término del tiempo regresó a su pueblo en el que su esposo la esperaba con ilusión. No obstante su primer impresión fue el desconcierto, pues no podía creer que tan especial y maravillosa mujer lo hubiera traicionado. Su cultura le permitía repudiarla tendiendo el derecho de denunciarla y el pueblo incluso, podría matarla por el agravio. No obstante el amor ganó en ese hombre y decidió abandonarla en secreto, mostrando que el amor es una armadura efectiva ante las adversidades. Sin embargo en sueños fue avisado de que María esperaba al hijo de Dios. Ahora su fe como espada le permitió luchar contra los prejuicios y así entendió y aceptó los designios de Dios por lo que con su armadura de amor, desidió amar sin límites a María. Los intereses de Herodes, rey del lugar, hicieron perseguir a tan indefenso niño, por lo que el esposo de María, avisado en sueños de que debía huir, tomó su esperanza como escudo, su fe como espada  y el amor como armadura y se encaminaron para resguardar a su familia. El viaje por el desierto nunca puede ser amable, pues es un sitio en el que la soledad, el hambre, la sed, y la incertidumbre doblegan a la mayoría, pero NO a un caballero dispuesto a la lucha. Con el pasar del tiempo, el caballero tuvo que ofrecer su comida a María y a su burrito, fiel transporte no del caballero, sino de tan distinguida dama, sufiendo así hambre y sueño, pues tenía que resguardar a su familia. Ya próxima la llegada del bebé se detuvieron en Belén, en donde sus atuendos de lucha lo armaron con valor para solicitar insistentemente un lugar para que su esposa pudiera tener a tan esperado bebé, esperado no solo por ellos, sino por toda la humanidad, así, pues, consiguió un establo, casi una cueva humilde, donde el preparó con heno y paja una cama para María. El bebé por fin llego con la valiente asistencia de ese caballero gallardo que además preparó una cuna improvisada con un pecebre y paja. Ese nacimiento humilde, y aparentemente sombrío por la pobreza del lugar y los maltratos del viaje, fueron iluminados por la luz del amor emanada por una misteriosa estrella que sombolizó una revolución en toda la humanidad para todos los tiempos. Pero eso hombre sabía que él no era el padre de ese hijo, el hijo de Dios, Jesús, el niño tendría una sabiduria y visión con la que ese caballero no podría competir o luchar, a medida que su hijo crecía, el caballero se preguntaba con más insistencia qué podría enseñarle a su hijo adoptivo, quien crecia en sabiduría y gracia, sin embargo, su espada forjada en fe le permitió entender que la armadura del amor siempre lo defendió, dándole la fortaleza necesaria por lo que esa no sería la excepción. El caballero gallardamente respaldo a Jesús en su infancia y adolescencia. Su armadura de amor lo impulsó siempre hacia adelante, su espada de fe en Dios le permitió mantener a su familia unida, y su escudo de esperanza le enseño a comprender que la lucha de un caballero no es por un premio, puesto o reconocimiento alguno, sino que la lucha consiste en ir hacia adelante ante adversidades nos quieran desviar del camino. La adversidad es la prueba de nuestra fe, de nuestra entereza como seres humanos hijos de Dios. Ese caballero se llamó José, hombre ejemplar que cimentó con el amor, la esperanza y la fe a la Sagrada Familia.

MAKY

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