"Déjate conducir por la Inmaculada"

Cuento Navideño: La cajita mágica

Érase que se era… una niña muy querida, inquieta, pizpireta, platicadora, coqueta, cariñosa, juguetona, impaciente, activa, rebelde, pero obediente, piadosa, pero sobre todo muy advertida.

Su mamá una mujer bella y tranquila muy inteligente para controlar a esa niña. Llegaba la Navidad y no sabía qué regalarle dada la situación económica no era muy buena. Platicó con la niña para irla preparando y no fuera a tener una decepción. La niña sólo quería una muñeca y un perfume en una cajita muy bonita. ¿Qué hacer? Fue la mamá platicó con el papá y ya de acuerdo le pudieron comprar una hermosa muñeca que la niña deseaba, pero, y el perfume?

En esta encrucijada estaba cuando recordó que ella tenía una llamativa botellita que contenía un poco de perfume que su esposo le había regalado tiempo atrás, estaba a punto de acabarse pero todavía guardaba algo de su bello y suave aroma.

Buscó una cajita, y en un retazo de tela bordó el nombre de la niña. María Inés, lo colocó en el centro y cubrió la cajita con más retazos artísticamente acomodados, luego la barnizó, le puso un pequeño candado y en el espacio que quedó  después de poner el pequeño perfume le llenó con unas tijeras, unos colores,                                                                                                                                                                             una estampa de la Virgen, una libretita, retacitos de tela, hilos, agujas y dedal.

La Navidad llegó y el papá y la mamá le dieron a María Inés la muñeca y la cajita, y esperaron nerviosos y temerosos a ver que expresaba su hijita. ¡Mami, Papi! La muñeca que yo quería y ésta caja. Al abrirla su carita reflejó una felicidad que a los papás lo llenó de alegría.

La abrió despacio y de cada cosita que sacaba le ponía un calificativo o decía que iba a hacer con ello. Iba a pintar, a hacer vestiditos para su muñeca, a la estampita de la Virgen le iba a pedir que cuidara a sus papás y a sus hermanitas, y con el perfume dijo era para que esa cajita siempre tuviera un aroma como el que usaba su mamá. A esa caja le puso por nombre CAJA MÁGICA  y a lo que le dio mucha importancia es que su mamá le hubiera bordado su nombre pues así nadie se la iba a quitar y ella se podía deleitar con el bello aroma que la cajita guardaba en su interior.

Con la muñeca jugaba, pero su cajita mágica la guardaba en su armario para que la fragancia que tenía de la botellita se conservara el mejor tiempo posible.

Colorín, colorado este cuento se ha acabado.

Ah! para que sea cuento debe tener una moraleja:

El regalo no debe ser costoso es algo que se piense en halagar para la persona que se le va a obsequiar.

Actualmente la cajita mágica existe y la niña aquella es una mujer que de esa caja saca algo siempre inesperado y cuando triste se encuentra recurre a ella para percibir el bello aroma de aquel perfume y recordar a su madre.

ROSARIO

Gracias por tus comentarios

%d bloggers like this: